Login

como puedo desactivar una tesoreria y abrir otra

    By using our site, you accept the use of cookies to make your visit more pleasant, to offer you advertisements and contents tailored to your interests, to allow you to share content on social networks, and to create visit statistics for website optimization. More information.

    • Si, puedes desactivar que los tesoros permaneceran en la aldea.
      Despues para traspasarlos tienes que autoatacarte en modo ataque desde tu segunda aldea y que ademas el heroe vaya con algunas tropas, por ejemplo heroe + 15 tropas. De este modo te robaras tus propios tesoros e iran a tu segunda aldea.
      Recuerda sacar la deff de tu aldea cuando la ataques, y ten cuidado que el enemigo podria aprovechar para robarlos ;)

      PD: Para cambiar el heroe de aldea solo debes clickar en enviar de refuerzo y justo antes de enviar te saldra la opcion de cambiar la aldea del heroe, marcas la opcion y listo!
    • Me gustaria añadir un par de cosas respecto a lo que te ha comentado @Knife

      El como se comportaran los tesoros cuando desactives la tesoreria depende de tu rol en el reino:

      * Si eres rey/virrey no necesitas autoatacarte cuando abras la nueva tesoreria. Los reyes son un poco especiales al no tener fondo tributario, por lo que en teoria los tesoros que tuvieras en la aldea desactivada deberian pasar automaticamente a la nueva aldea donde actives el tesoro


      * Si eres duke debemos hacer dos distinciones a su vez:

      ** La aldea queda en en territorio de tu reino: El rey/duke que tenga influencia sobre tu aldea si llega a poder recolectar tributos sobre la misma se llevara los tesoros a su propia tesoreria (Esto tambien afecta a reinos enemigos en caso de no denegar los tributos y que pudiera recolectarlos), por lo que deberias estar atento para pasar tu a por ellos antes.

      ** Aldea que queda fuera de la influencia de cualquier reino: Escenario descrito arriba por Knife

      Nunca retirarse ante la batalla. Sin compasion con los caidos
      Ni clemencia con nuestros enemigos